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jueves, 14 de febrero de 2013

Gracias, Santo Padre (Recuerdos de la visita del Papa a España)

Siempre recordaré al Papa, cuando vino a Valencia aquel día de julio de 2006, era un día que el calor del sol era fortísimo, pero había tal candidad de peregrinos, venido de todos los continentes, muy agradecidos al Dulce Cristo en la Tierra. Yo escribí una crónica de mi testimonio (19 páginas) con algunos datos, por ejemplo, 1200 autobuses desde Europa, pero desde España: 500 autobuses;  además de los que vinieron en aviones, coches partitucalres, trenes, autobuses, y no sé si pensar, los que podrían haber ido los de a pie.

En los momentos más difíciles de mi vida, también el Papa Benedicto XVI ha estado a mi lado, pero su espíritu también seguirá entre nosotros, los que tenemos en cuenta sus enseñanzas, nos ha acercado muchísimos más al Señor, más de lo que estábamos antes.

domingo, 5 de agosto de 2012

Testimonio: Kirstin Holum: cambia el deporte por Dios

--"José Luis, yo no pienso leerte más, porque soy aficionado al deporte, y me duele que digas esas cosas, además, el Papa ha dicho que la Iglesia mira con simpatía las Olimpiadas"--

No hemos de olvidar que para ganarnos el Reino de los cielos, necesitamos hacer renuncias, pues dice el Señor:


  • Mt 11, 12 «Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.»

Una persona deportista, cualquiera que sea, que es devota de la Santísima Madre de Dios, crecerá en la perfección y santidad.

Yo he visto fotos de algún obispo y sacerdote que es deportista, pero por encima de su propio deporte, ama profundamente al Señor, y todavía, siguen trabajando con su misión evangelizadora; en este sentido, el deporte que practica no le aparta del Señor. Pero necesitamos trabajar por la perfección y santidad cristiana; y esto el deporte, no nos puede ayudar. Cómo tampoco me ayudaría a mí, mi afición por la fotografía, y necesito dedicar más tiempo a Dios que a la fotografía.

Muchos se ensombrecen cuando gozan de la gloria mundana, por eso, sólo los más valientes, hacen renuncia a estas glorias que corrompen, y van tras la Gloria de Dios.

Hemos de tener en cuenta que el deportista es una persona, en un momento el deporte puede agradar al deportista, pero a la medida y una entrega generosa a la Voluntad de Dios, se inclina más por Dios que por las cosas de este mundo. Kirstin, por encima del deporte, tenía otra ventaja, su amor y devoción a la Madre de Dios, en Fátima, su corazón se abrió de tal manera, y es que había encontrado el tesoro precioso de la vocación.

Yo, un aprendiz de fotografía, me gusta las fotos, y últimamente me estoy dedicando más a las grabaciones y edicione de video, pero por encima de estas aficiones, siendo la fotografía un arte, por encima de este arte, amo al Señor y a la Iglesia Católica, es lo que me ayuda a seguir adelante, ofrecer lo que tenemos para mayor gloria de Dios y bien de todos nuestros hermanos.

El Papa ha dicho, que la Iglesia mira con simpatía a las Olimpiadas, ya que son unas fechas especiales, en que los pueblos pueden unirse como buenos hermanos, y no entrar de ninguna manera en conflicto. Si el deporte lleva al alma a Dios, será muy bueno.

Todo deportista puede amar a Dios, por encima de lo que el mundo le ofrece, cuando esto es así, el corazón de aquel o aquella deportista, siente la necesidad de decir  «SÍ» a Dios,

El mundo, ni la prensa ni la televisión laicista valoran que haya deportistas que se han encontrado con Dios y no quieren separarse más de Él.

Pero es importante que el deportista se sienta totalmente libre, para la oración, para tener un tiempo importante en la entrega personal y diaria a Dios, nada de este mundo debe anteponerse ante el Amor de Cristo.

viernes, 3 de agosto de 2012

De las Olimpiadas al Seminario

¿Otra vez José Luis se va a meter con el deporte?

Mis buenos hermanos, si el deporte nos acercara a Cristo, sería distinto, pero hasta los mismos deportistas reconocen, aquellos que se encuentran con Cristo, que, como deportistas, se sentían vacíos, "aburridos", pues el deporte no llena la vida a nadie, sino que lo deja en una oscuridad terrible, espantosa; sin tiempo para la oración; el tiempo que tenían libre, era para otros asuntos nada sano... Si alguien dice: "Yo hago deporte, y soy feliz..." es que todavía no se ha encontrado con Cristo, pero en el momento en que lo encuentra, por amor a Cristo y a la verdad, dirán algo parecido a la de otros deportistas convertidos al Señor, se maravillará de lo que es la felicidad, de la paz, del gozo en el Señor. Pero mientras no tenga su corazón bien dispuesto para comprender que el Señor, le puede estar llamando en ese momento, "el mundo me hace feliz", lo dirá públicamente, pero en lo profundo de su corazón, sabe muy bien que no es feliz, y no lo reconocerá públicamenete por el momento. Ahora es el momento para seguir a Cristo y amarle con todas las fuerzas de nuestro corazón y nuestra alma, teniendo en cuenta que es Dios que ha bajado del cielo para salvarnos, llevarnos con Él a la Gloria eterna.


En el instante en que sentimos la llamada del Señor, es ahora, porque aplazarlo para otro dia, nuestra vocación se convertiría en egoísmo, en servir al Señor dentro de la tibieza, y eso no es nada bueno. Seguir al instante al Señor es de gran provecho, porque en nuestras dificultades, nuestros problemas tienen pronta solución y remedio.

En la llamada del Señor, es necesario al instante, despojarnos de todas las cosas que no corresponde a su llamada, a su amor eterno hacia nosotros.

Aunque algunos conocemos lo que los Santos Papas ha dicho sobre el deporte, la realidad, es que los deportistas, incluso creyentes, reconocen que no son felices, anteriormente: el testimonio de conversión de María Luisa Ruiz-Jarabo que no era muy feliz cuando estaba metida en el deporte, uno de los más tranquilo y con observación a la naturaleza, el esquís; ahora un nuevo testimonio, que podemos leer, nuevo testimonio de conversión al Señor, también de la Tierra de María, de la España religiosa, pero que en su actividad deportiva, tampoco encontraba la hermosa ocasión de rezar, de dedicarse al Señor, sintió esa llamada divina a dejarlo por el Reino de los cielos, quiere entrar en el seminario, quiera Dios, como sí lo quiere, que después de esa decisión, no se eche atrás y lo consigua, es otro buen ejemplo de que servir al Señor se aprende amar a los hermanos y hermanas, que cuando la vocación es sincera y humilda, el egoísmo no forma parte de la santidad.

He aquí la noticia:

miércoles, 13 de junio de 2012

Solo los santos confirman la vocaciones a la vida consagrada.

La Iglesia Católica nunca ha rechazado una vocación a la vida sacerdotal o consagrada. Sin embargo, son muchos que entran en la vida religiosa, pierde el fervor y la devoción, y endurece su corazón, y si llega a ser como "maestro de novicio" en la tibieza ya no reconoce que es un llamado por Dios para esa vida religiosa.

En la vida de los Santos de la Familia Franciscano, nos encontramos como los que vivían la Santa Obediencia, llegaban a confirmar el estado de vocación incluso a personas que en un principio no había sentido la llamada de Dios, y en la conversación, esa llamada se despertaba con alegría.

Hay muchas personas que acuden a San Antonio de Padua para pedirle cosas innecesarias... Es mejor pedir al Santo que nos ayude a crecer en la fe y en la amistad con Cristo Jesús, a salvar nuestra alma, a crecer en la verdadera caridad.


viernes, 25 de noviembre de 2011

José Luis, "qué cansino eres"


Como hijos de Dios, no podemos vivir como si Él no existiera

¿Es posible hablar de Dios a nuestra medida? Cuando se hace de esta forma, ya hay división, y se peca contra la caridad cristiana, no estamos entonces llevando el mensaje de Cristo a nadie, sino que nos aprovechamos de usar su Santísimo Nombre para hablar lo que no conviene predicándonos a nosotros mismos, y con esto se ofende a Cristo.
Hemos de ser sinceros, de vivir conforme a la fe de lglesia Católica, no provocar ni el sectarismo ni la confusión respondiendo por ejemplo:

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Prisioneros de este mundo, hacia la cuesta abajo

El demonio engaña a todos los hijos e hijas de Dios, hace lo posible para apartarlos del camino de la salvación, a unos le tienta de una forma, a otro de otras. Cuando un alma se consagra al Señor, en la vida sacerdotal, o como religioso, necesita más poderosamente hacer más oración, porque la tentación en el sacerdote puede ser más fuerte que en el cristiano que no lo es, y que vive una vida, también con muchos y variados peligros para su alma.

La propuesta de que esas personas, "celibato opcional", "los sacerdotes casados pueden llevar más almas a Dios", lo que dicen es engañarse. Pues si han dejado de creer en el Evangelio con el resultado de haber perdido la fe, cuanto ni ellos mismos han querido perseverar en la Voluntad de Dios. No tiene sentido, piensan así, porque ya no tienen a Cristo.

sábado, 22 de octubre de 2011

No retiremos a Cristo de las calles

  Testimonio, muchas personas quieren reconocer a sacerdotes como servidores de Cristo

Una vez más se confirma, hay personas que desean reconocer a los que están al servicio de nuestro Señor Jesucristo como sacerdote. Estando comprando en el supermercado, un buen hombre se acerca a mí, y me pregunta si soy sacerdote, pues no escondí a Cristo, mi crucifijo a la vista de todos. Le dije que no era sacerdote, pues de serlo, yo llevaría la sotana puesta. Me respondía que es católico.

Efectivamente, los católicos buscan signos entre los que vivirmos nuestra fe católica.

Y precisamente, hace algunos años, un sacerdote lleno de amor de Cristo, hacía sus compras en otro supermercado, muy feliz con su sotana, y pagando a la cajera.

Hace pocos días, cuando yo iba por la calle, oí un comentario que un hombre le decía a otros, “aquel que ha pasado por aquí es cristiano, un católico”. 
Quien ve a un cristiano en la calle, tiene la necesidad de ver a Jesucristo nuestro Señor.
Si nuestro amor a Jesucristo es auténtico, no vamos a ser nosotros en retirarle de las calles, y donde vayamos debemos llevar la alegría de nuestro Señor Jesucristo a todos nuestros hermanos, porque queda confirmado que aún cuando estamos callado, con nuestra identidad cristiana, de hijos de la Santa Madre Iglesia Católica, estamos dando un testimonio, que no debe ser para nuestra gloria, sino por amor a Jesucristo.
Aquel hombre me decía que se alegra de que haya sacerdotes con sotana, pero a partir del Concilio Vaticano II la cosa cambió, el hombre se reconocía poco conocedor del Concilio, desconocía que incluso ya en el Concilio Vaticano I, había sacerdotes y religiosos, sin ánimo a la Santa Obediencia, como en la actualidad, que preferían más, y prefieren las vestiduras del siglo, es decir, de lo mundano. Pues sabemos que en todo tiempo, en ningún concilio se ha negado el cambio sobre las vestiduras. Pero adaptándose a los tiempos, es decir, las que hay para el verano y las que hay para el invierno, pero como quería Pablo VI, insistía repetidamente el Beato Juan Pablo II y en la actualidad se aprueba para los sacerdotes y religiosos, una vestimenta distinta a los de los seglares.
No debemos retirar a Crsto de las calles, incluso los que no somos sacerdotes, podemos distinguirnos como cristiano llevado un humilde crucifijo, y del mismo modo, toda nuestra conducta, pensamientos y obras debe ser conforme al Corazón de Jesús.