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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Prisioneros de este mundo, hacia la cuesta abajo

El demonio engaña a todos los hijos e hijas de Dios, hace lo posible para apartarlos del camino de la salvación, a unos le tienta de una forma, a otro de otras. Cuando un alma se consagra al Señor, en la vida sacerdotal, o como religioso, necesita más poderosamente hacer más oración, porque la tentación en el sacerdote puede ser más fuerte que en el cristiano que no lo es, y que vive una vida, también con muchos y variados peligros para su alma.

La propuesta de que esas personas, "celibato opcional", "los sacerdotes casados pueden llevar más almas a Dios", lo que dicen es engañarse. Pues si han dejado de creer en el Evangelio con el resultado de haber perdido la fe, cuanto ni ellos mismos han querido perseverar en la Voluntad de Dios. No tiene sentido, piensan así, porque ya no tienen a Cristo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Sermón pronunciado por san Carlos Borromeo

11-11-11


Hay quienes se han preocupado por esta fecha. Pero esta es una fecha como otra cualquiera, esta fecha como otras significa que debemos preocuparnos por cumplir la Santísima Voluntad de Dios, más oración, más recogimiento, tener nuestros pensamientos ocupados en el Señor, tener también otro tiempo para conocer lo que el Señor nos pide, y nos habla precisamente, ya lo sabemos, por las Sagradas Escrituras, pero también por su Iglesia Santa, las enseñanzas del Santo Padre Benedicto XVI, no dejemos de leer lo que nos dice semanalmente en las audiencias, en la Oración del Ángelus y en otros momentos muy importantes.

El 12/12/12, pues llegará, es preciso que aprovechemos bien nuestro tiempo para la oración, para la Santa Misa, rezar por aquellos sacerdotes, por su conversión, y rezar también por los verdaderos sacerdotes, pues son nuestros hermanos, y se dedican más intensamente a la misión que reciben de Dios y de la Iglesia Santa.
Pero vayamos a otro asunto. También el Señor sigue hablandonos por medio de sus santos, además de los dicho al principio. No conviene hacernos el sordo, porque el que pudiendo oír y comprender no quiere, terminará en la angustia y en la desesperación, que es lo que el Señor no quiere para nosotros, sino una alegría, una paz, pero aunque suframos en este mundo, será un sufrimiento temporal, no es eterno si estamos en gracia de Dios.