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domingo, 2 de marzo de 2014

Mateo 6, 24-34: Buscad el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura

Mis buenos hermanos, ante todo, deseo todo lo mejor para vosotros y vuestras familias: la vida eterna.

En este mundo debemos pasar dando gloria y alabanza al Señor nuestro Dios, que tanto nos ama, que no nos deja, lo que recibamos de Dios, no es solamente para nosotros, sino para los que buscan al Señor con toda su alma, y también oraremos por la conversión de los pecadores, a fin de que abran sus corazones al Amor de Dios y se conviertan.

No debemos pedir por pedir, conozco a personas que buscaron ante todo la añadidura, trabajaban incluso en domingo, olvidando la oración y la santificación eucarística, Esto significa que quien obra así, que no quiere a Dios,  sino lo material, al final, al no tener a Dios, lo pierde todo.
 
Sin Dios la vida es sufrimiento, amargura, un caos, un infierno. Sin la búsqueda de Dios, entra pronto el diablo, y los aleja cada vez más de la esperanza y de la dulzura de Dios.
 
Por eso debemos amarle con todo corazón, el demonio no es parte de nuestra vida, sino nuestro enemigo más terrible, pero con Cristo Jesús y María santísima, todo es más fácil, hasta el demonio se aleja de nosotros.
 
No puede haber pobreza en el pobre que se entrega a Dios, ya que la oración perseverante alegra nuestro espíritu, nuestra vida. Es una realidad. Quien no reza, por sí mismo se tira desde un acantilado a su propia desesperación.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Tercer Domingo de Adviento (2013)

Ya estamos en el Tercer Domingo de Adviento, nuestra fe tiene que seguir adelante, creciendo por la Gracia de Dios.

Quien ama a Cristo es porque le ha conocido, ha dicho Sí al Señor, le ama, le obedece, pues a pesar que nuestros pecados nos hace indignos, cuando dejamos que el Señor entre en nuestra vida, porque nos ama, ya formamos parte de Él.

Quien vive según Jesucristo nunca se sentirá confundido ni defraudado; en la pobreza, pero a partir de nuestra pobreza, somos enriquecidos por Cristo. Mientras que los hijos de este mundo, con toda su riqueza, al olvidarse de Cristo, no son los verdaderos ricos ante los ojos de Dios. Que al final, no puede llevarse ni la más pequeña de las monedas.
Los domingos y días festivos, son días especiales, porque podemos aprovechar de las horas, para estar más tiempo en la oración y meditación.

La alegría cristiana es auténtica, vivimos conforme a la Vida de Gracia, nuestra unión con Cristo Jesús.

Recomiendo las siguientes reflexiones espirituales:

domingo, 17 de noviembre de 2013

La verdadera alegría, expulsemos toda tristeza que procede del pecado

Hermanos, en este domingo, 17 de noviembre, deberemos examinarnos si en este Año de la Fe, que acabará en muy poquito tiempo, ¿Hemos adelantado aunque sea medio paso hacia la fe?, pero ¿todo un año, y apenas se ha dado el primer paso?

Aquellos hermanos sí, aquellas hermanas también, pues creo que es tiempo de que comencemos, en el caso de que no nos hayamos movidos hacia el camino espiritual, y no digo por el Año de la Fe, sino toda nuestra vida. Porque no es de verdadero católico comer de la mesa de los demonios y de la Mesa de Dios. No podemos ser mundanos, cuando comencemos a caminar hacia Cristo. Y el Señor no nos deja sólo.

No puede haber tristeza, sabiendo que hay hermanos y hermanas nuestras que son como otros Cristo, siempre nos están animando con el buen fruto de sus palabras y enseñanzas espirituales. El Señor nos habla también por medio de ellos. Y del mismo modo, hemos de orar incesantemente por ellos, por nosotros, y por los que están en vías de conversión y salvación eterna. Nos alegramos que amen y desee conocer más al Señor nuestro Dios.

El Año de la Fe termina el 24 de noviembre de 2013. Pero nosotros debemos continuar creciendo y rogando al Señor que aumente nuestra fe.

domingo, 20 de octubre de 2013

La oración espiritual es como el perfume que agrada a Dios



Cuando oramos, llega un momento, que la oración se puede hacer insoportable, ¿cuál es la causa?: mi respuesta es que ese corazón se ha cerrado al amor de Dios, porque cuando se ama de verdad a Dios, es imposible que nos cansemos, pues el Espíritu Santo fortalece nuestro cuerpo, y nos alienta a que sigamos orando. ¿Por qué? Porque solamente los que se dedican a orar están vivos, cuando se deja de orar, se adentra en las tinieblas de la muerte. Sin oración el alma es como un imán para sucumbir ante cualquier tentación, de las tentaciones leves consentidas, el alma se acostumbra, va perdiendo el sentido grave del pecado, y termina cometiendo un pecado o más pecados mortales, sin que sientan remordimiento.
 
Según las Sagradas Escrituras y la doctrina de los Santos Padres, las oraciones de las almas tibias, no son gratas al Señor, no siempre son oídas. Las oraciones atropelladas, tibias, no proceden del corazón espiritual, sino de quienes tienen determinados afectos por la idolatría y mundanidad del maligno.

Cuando nos vaciamos de nosotros mismos, ¡qué fácil es orar!, debemos llenarnos del Amor de Dios, nuestras oraciones se convierten como un agradable perfume que agrada a Dios, y nos vamos preparando para ser dignos de la Herencia de la Vida Eterna, que el Señor mismo nos va preparando.

No olvidemos que. como nos enseñan los Santos Padres, entre ellos San Alfonso María de Ligorio: Quien reza se salva, quien no reza se condena - Catholic.net


¿Verdad, mis buenos hermanos que nuestro hombre viejo y depravado nos trata de contagiar su repulsa a la oración en espíritu y verdad? Pues no tenemos que hacerle caso, porque la oración bien hecha nos alimenta para la Vida eterna, sin que nos descuidemos en la Eucaristía, la Misa diaria a ser posible, y la confesión, al menos una vez por semana. Nuestro hombre viejo nos lleva por caminos oscuros y abominables, pero no es ese nuestro camino, sino Cristo y con el mismo sentir de la Santa Madre Iglesia Católica.

La oración es como una fuente que riega nuestro espíritu, cuánta más pura sea nuestra oración, más fácil será nuestro camino y vida espiritual, más nos acercamos a la dulzura de Cristo Jesús y de María Santísima.
 
Reflexiones dominicales recomendadas: