miércoles, 2 de noviembre de 2011

Benedicto XVI explica la santidad y la importancia de la familia

Sin la aceptación a la vida de fe con los sentimientos de la Santa Madre Iglesia Católica, no podemos alc alcanzar la santidad que el Señor quiere para nosotros.

Todos los cristianos estamos llamados a la santidad, Dios no niega conceder gracias y dones que nos pueden llevar de la perfección a la verdadera santidad. Ya en alguna que otra ocasión que he referido, es necesario vaciar nuestro corazón de todas las cosas que no corresponden a lo que Cristo y la Iglesia Católica nos enseña para nuestro bien, hemos de aprender a amar a un solo Señor, Cristo, no debemos tener al mundo nuestro interés para divertirnos, más bien orar por todos.

Hemos de mirar a la Iglesia en su dimensión sagrada, no por la fragilidad del ser humano, el Santo Padre lo ha explicado muy bien este domingo.

Por eso nuestros pensamientos si no son como los de Cristo, no podemos santificarnos, nuestra mirada debe ser pura, limpia. Es verdad que en ocasiones muy tristes, vemos ejemplos que no son cristianos, pues entonces, alcemos nuestro corazón y nuestros ojos, a Cristo, encomendándole la causa a resolver. Si no se resuelve, al menos, hemos de hacerlo en nuestro interior, orando por todos los hijos he hijas de la Iglesia Católica.

A continuación, una noticia y dos videos del Papa que nos anima a la santidad, y nos ofrece cuales son los mejores caminos, pues no hay otro que...




Semana 31 del Tiempo Ordinario y domingo 32

De las Conferencias del P. José María Iraburu

martes, 1 de noviembre de 2011

En la solemnidad de todos los santos

Nuestras oraciones a los Santos se dirigen a Dios, porque por medio de ellos, que buscamos su intercesión, son los verdaderos héroes y heroinas, porque superaron tentaciones, adversidades, si cayeron, se levantaron bien pronto, porque tenían su fuerza en Cristo Jesús.

Nosotros que hemos sido llamados por Cristo para nuestra salvación, porque quiere que nos santifiquemos, y la vida de santidad es verdadera vida, porque hemos permitido que Dios forme parte de nuestra propia vida, ya sea en el hogar, en el trabajo, en todas partes, y nada reprobable debemos cometer, sino que todo lo que hagamos sea grato a Cristo nuestro Dios y Señor.

Hay muchísimos santos y santas que conocemos, pero no todos están en los calendarios, estuvieron un tiempo, pero sabemos que se celebra un santo o santo por día, excepto la Santísima Madre de Dios, que la Iglesia Santa, la recuerda muchas veces al año, y esto es muy bueno, porque por María, que Ella es nuestra Abogada, nuestra Intercesora ante su Divino Hijo Jesús, tenemos más facilidad de ser santos, santas. Pero no hemos de abusar de la Misericordia de Dios, no debemos ser falsos devotos de los Corazone de Jesús y de María Santísima, hemos de estar íntegramente pendientes y atentos a lo que Jesús nos diga. La Madre de Dios quiere que nos acudamos a Jesús, y Jesús quiere que no olvidemos a la Santísima Madre de Dios, también como nuestra Madre del cielo, pero cuando la necesitamos y la invocamos con fe, en un instante está con nosotros.

lunes, 31 de octubre de 2011

Llamados a ser santos

El Señor nos ha rescatado de la esclavitud del pecado, en primer lugar cuando nos llamó al Sacramento del Bautismo, sacramento que da vida, pero que con el paso del tiempo, de los años, parece que sin darnos cuenta volvemos hacia la muerte. Pero el Señor que nos ama, quiere vernos junto a Él en su Reino, y tenemos otro sacramento que nos ayuda a renovarnos en el Señor, el sacramento de la Penitencia, que cuando nos arrepentimos de nuestras caídas, el Señor en su infinita Misericordia, vuelve darnos la vida.

La santidad está al alcance de todos los que deseamos renunciar a nuestros vicios y pecados. El mundo no puede aceptar al Señor, por eso muchas veces engaña al alma, arrastrándola hacia la esclavitud de la idolatría.
Nuestro amor a la Iglesia Católica, al Papa, a nuestros obispos y sacerdotes que están en comunión con el Sagrado Corazón de Jesús, en conformidad de la Santísima Voluntad del Padre, son caminos que nos facilita a la vida de santidad.
Ayer escuché por …. Que decía, “yo no creo en el Papa ni en los obispos, pero sí en lo que dicen cuando hablan del Señor en sus homilías”
Si este hermano mío, a quien respeto, lee estas insignificantes palabras mías, yo le responderé: yo sí creo en ellos, en el Papa y en los obispos. ¿Porqué?
Y bien podemos reflexionar la sana doctrina que nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, están ahí las razones para creer.
Mi pobre reflexión, creo en el Papa porque en él veo al mismo Jesucristo, también es su Vicario y sucesor de Pedro; creo en los obispos porque en ellos veo a los sucesores de los Apóstoles,
Lo que yo no puedo creer es quien sea, cuando expresa una opinión como si fuera veraz, y sin embargo hay elementos que contradicen al Espíritu Santo. Y si contradecimos algunas de las enseñanzas del Evangelio, ya estamos poniendo puerta cerrada a nuestro camino de santidad.
¿Por qué no creer en los sacerdotes que se asemejan a Cristo? Cristo se hace presente en los santos. El Divino Maestro, nos enseña que Él está en los pobres, en los necesitados en los hambrientos, en los enfermos, que esto ya lo conocemos por sus enseñanzas en el Evangelio.
Los santos son instrumentos de Dios, que con sus ejemplos animan a la conversión, a la vida de oración.
Todo cristiano que honra y adora a Cristo, vemos un réflejo de la bondad del Señor. Es decir, si honra a Cristo, es porque antes se ha vaciado de sí mismo, y no pone en práctica las obras que el hombre viejo, nuestro hombre viejo pone a nuestro paso para que tropecemos. Y ya había hablado del sacramento de la penitencia, que no aceptamos las zancadillas del hombre viejo y por eso necesitamos vivir la libertad de Cristo, y como es bien sabido, la confesión frecuente, no una vez al año, pero si recomendable una vez por semana, conforme a una catequesis del Santo Padre a los niños.
Hay algo más, lo que yo no creo es en todas esas personas que no se asemejan a Cristo, posiblemente nos hablará cosas buenas, pero sacadas de experiencias ajenas, y nunca de la propia, hablarán de cosas aprendida de memorias, pero sin experiencia de vida de santidad, no puede ayudar a quienes de corazón y con toda el alma, aman a Cristo.
Si un cristiano pone una parte de su corazón al mundo, ya no está caminando vida de santidad.

domingo, 30 de octubre de 2011

Solemnidad de los Santos; (1 de noviembre)

Nosotros también estamos llamados a ser santos, cuánto mejor sea nuestra oración, mejor será nuestra identidad cristiana, sin avergonzarnos de Cristo de ninguna de las formas, el Señor nos dará fuerzas para ser santos.

Por el contrario, oraciones y entretenimientos mundanos no proceden, se debe dejar todo lo terrenal, para que nuestras oraciones sean del agrado del Señor.
Escucharemos también las letanías de los Santos. Una es español, que está muy bien preparado, pero siempre me ha gustado en latín.

En latín hay videos distintos, pero siempre con el mismo contenido agradable de la letanías de los santos, cantadas en latín.

Los obstáculos para la santidad, debemos ignorarlo, y seguir adelante, sin quitar nuestros ojos y corazón de Cristo.
El Santo Padre Benedicto XVI, nos enseña quienes son los santos, y que nosotros podemos unirnos también a los Santos.




jueves, 27 de octubre de 2011

La Cruz en el pecho


Alter Christus

Ser otro Cristo, especialmente, es en el sacerdote, que debe ser otro Cristo, siempre atento en el fiel cumplimiento de la Santísima Voluntad de Dios.

Hay personsa que dicen, que cuando uno hace las cosas correctamente se les aplaude; algunos para justificar los aplausos dicen que se aplaude a DIos y no al hombre. Pero esto es un error, porque sabemos que Dios no nos pide aplausos, ya que los aplausos son actitudes del hombre viejo, y no son espirituales.

En el Evangelio nos damos cuenta de que Jesucristo huía de los aplausos y de la gloria de los hombres terrenales le hacía. Viendo algunos de los videos, se sabrá porque he escrito estas palabras.

También tengo documentación de lo que enseñan los Santos Padres respecto al tema de los aplausos. Pero ahora, lo importante es que todo cristiano, no solamente los sacerdotes, pero son estos, nuestros hermanos sacerdotes, que deben estar a la cabeza pero siguiendo a Cristo y al Papa, para que nosotros le veamos como otros Cristo, que es lo que quiere la Iglesia Santa, el Papa, y todos los cristianos que de verdad aman al Señor.

El video está en tres partes,



miércoles, 26 de octubre de 2011

Recordando al Papa en nuestro encuentro en Madrid

Recordando aquellos días del encuentro de la juventud del Papa, esto es, los que todavía no hemos olvidados sus palabras que nos enseña a abrirnos al Espíritu Santo de Dios, la verdadera juventud del Papa, son sin distinción de la edad, los que cada día no puede olvidarse de Cristo y crece en amor y respeto a la Santa Iglesia Católica al Papa, obispos y sacerdotes, íntegramente unidos al Corazón de Cristo, y lo mismo todos los demás que no somos sacerdotes, cada día deseamos crecer en la fe.

Amar a Cristo es estar pendiente de la voz del Señor, a través del Santo Padre Benedicto XVI y de la Santa Madre Iglesia Católica. No estamos precisamente en este mundo para alejarnos del camino de la salvación mediante los entretenimientos y diversiones mundanas, sino para perfeccionarnos en la perseverancia de la oración los sacramentos, la Eucaristía, el recogimiento para la vida de santidad.

Dos videos resumen de la JMJ en Madrid: 


martes, 25 de octubre de 2011

Testimonio de un sacerdote sobre el infierno

Pobres sacerdotes que no aman a Cristo, que no son fieles a su vocación sacerdotal, es necesario que su única preocupación sea la fidelidad a Cristo y a la Iglesia Católica.

Un sacerdote cuenta a la Madre Angélica, en la televisión EWTN, su terrible experiencia en el infierno. Pero este testimonio, lo debemos tomar como ejemplo, incluso los que no somos sacerdotes, que no hemos venido a este mundo a pecar, morir en pecado y la condenación eterna.

Dios nos ha traído a este mundo pero para que vayamos a la Vida Eterna. Nuestra devoción a Jesús y a María Santísima nos debe ayudar en arrancar de nuestro corazón todo lo que no corresponda a la santidad de vida.

Hemos de aferrarnos a Nuestro Salvador: Jesucristo y Dios nuestro, que vino precisamente a ayudarnos a que rompamos las cadenas del pecados, la esclavitud que arrastra al infierno

Es verdad que ninguna persona ha sido creada para luego condenarse, Dios no lo quiere, pero el rechazo al plan de salvación de Dios, que enseña la Iglesia Católica, es el desobediente, el pecador incorregible, el hereje, los que se enfrentan a la Iglesia Católica, por sus obras optan al castigo eterno.