Cristo es Rey, es nuestro Dios, nuestro Redentor, necesitamos estar siempre con Cristo, porque estamos en un mundo confuso, oscuro y conflictivo, pero solo en Cristo que vino al mundo a traernos la luz. La Vida eterna.
Hemos de adorarle con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, no debemos consentir que el tentador nos aleje de Dios en las tentaciones, corramos, acudamos rápidamente al Rey de reyes, que siempre estará atento cuando le invocamos con el corazón bien preparado. Si nuestro corazón es imperfecto, es verdad, no dejemos de suplicar al Señor que nos ayude a perfeccionarnos, fuera de Él es imposible hacer algo bueno.
El mundo se imagina que "Cristo ha fracasado" cuando murió en la cruz, por el contrario, Jesucristo triunfó, venció al tentador, al demonio, a la muerte cuando resucitó, es Rey Victorioso. Por el contrario, el pecado siempre tiende al fracaso, pero nosotros, pobres pecadores, en Cristo Jesús siempre vencemos nuestras tentaciones, sin la ayuda de Él fracasamos.
Reconociendo a Cristo como nuestro Rey y Salvador, nos encaminamos hacia la salvación, hemos de pedir al Señor, todos los días, muchas veces al día, que nos conceda la gracia de la Perseverancia Final, por nosotros y por todos nuestros hermanos y hermanas.
¡Gloria a Ti, Señor Dios nuestro! ¡Ven, Señor Jesús!